sábado, 3 de julio de 2010

POLLO A LA BRASA CON PAPAS




Es una verdadera delicia
Como para chuparse los dedos
Encendido de pasión mi celular

Suena mucho más que el tuyo
Aunque solo sea a instantes
Y a tanta insistencia mía
Poder contemplarte azorado
En toda la pantalla tactilmente
Jugosos y apetitosos los labios
Toda manchada de grasa
Hasta la grácil barbilla
Metida olímpicamente
En tu clásico traje sastre
Desmenuzando de a pocos
Con las yemas de los dedos
De ambas manos gentiles
Deliciosa ave del paraíso
Que todos los peruanos
Sin dejar ni un solo huesito
Saborean, llaman y piden
Señorita, para dos, por favor
Pollo a la brasa con papas
Maravilloso regalo de DIOS.





Jorge Ita Gómez

EL POETA GUSTAVO ARMIJOS: ACUÁTICO Y TERRESTRE: Por Jorge Ita Gómez




No obstante, su resquebrajada salud aquejada por una aguda diabetes mellitus, el poeta Gustavo Armijos (Piura, 1952), director de la legendaria revista de poesía la tortuga ecuestre, nos muestra su vitalidad creadora en su libro, Acuático/Terreste (poemas anfibios), en el que parece recordarnos la dualidad de elementos inherentes a nuestra propia naturaleza humana y deleznable condición.

Es la vida un abanico de sorpresas a cambio de un
concierto
mirando por la ventana el corazón de las medusas
y el brusco y ascendente cambio de clima
temblando en Matucana, San Mateo, La Oroya...
(Pág. 39).

“El hombre se mueve en el espacio de la soledad permanente. (Y) El poeta duplica esa soledad en la escritura” (Raúl Jurado dixit), valiéndose de un lenguaje lleno de narratividad y coloquialismo urbanos (propio de los poetas de su generación: el ‘70) para develar cierto exilio interior y esquivo trato con las musas cargados de orfandad.

Valia es mi aflicción permanente
y la busco presuroso de noche
en la pantalla pequeña o caja boba.
Busco el eco de su llamada
o la amplia soledad sumamente esquiva.
(Pág. 64)

Otros pasajes aún más reveladores, lo llevarán a exteriorizar su fascinación de viajero empedernido en los avatares de su propia existencia terrena en versos de exaltada madurez poética (confundido con los extranjeros/expiando sus acciones sobre los toneles de vino/entre hierbas frescas y casa derruidas por el tiempo) y otros más serán, sin duda, los campos en los que sus manías, sus fobias harán florecer en cada primavera sus ansias de perpetuarse en permanente olor a poesía.

En pleno siglo XXI destruir ese mundo interior
que cada día me consume de manera ciega
irracionalmente menospreciado.
Ya no me importa psicoterapia alguna solo la obsesión
consecuente del artista me acompaña
todo sigue igual como en un añejo film.
(Pág. 63)