miércoles, 31 de marzo de 2010

NO TE CREAS, PUES ESTÁS ENTRE CELESTIAL Y DIVINA LINDA CUSQUEÑITA




No te creas, princesa, ve si quieres y mírate de cuerpo entero en el espejo, estás entre celestial y divina, reina de nieves calientes. Y esa linda sonrisa dibujada en tu rostro sonrosado por el recio frío andino te hace más real que muñeca de nieve nórdica con trenzas cholas mi chaposa más sabrosa que la Kola Inglesa, pidiendo a los turistas su “One dollar”. Envuélveme ahora mismo bajo el embrujo de tu colorido manto protector, reina de mi corazón, y muéstrame a mí solito, sin dejar ningún recodo libre, todititos tus encantos, de la cabeza a los pies y viceversa, ñusta mía.



Jorge Ita Gómez


martes, 30 de marzo de 2010

NOCHE A NOCHE SOLITARIO DISFRUTO GOTA A GOTA MI CAFÉ PASADO MIENTRAS ESPERO POR TI



Noche a noche solitario disfruto mi café a grandes sorbos, mientras espero por ti y demoro un toque el sueño en la flora de mis frágiles pestañas derruidas por el cansancio y la fatiga implacable de los días me orilla a darme una refrescante ducha de agua fría, revienta el pobre televisor de calentura en la habitación contigua, donde momentos antes con música de fondo ensimismado leía pausadamente el periódico por la parte que trata del pecado mortal de la carne.





LUEGO QUE ARRUGASTE CONMIGO TE ME CAÍSTE TODITA



Luego que arrugaste conmigo, chica perica, te me caíste todita, pétalo a pétalo como deshojada margarita. Mejor ya no cuentes ni digas nada a nadie, calladita es cuando mejor te defiendes. A rabiar flaquita y sin ceder ni un milímetro de piel ni parecer, llevándome siempre la contraria acabaste para siempre todo lo bonito inexistente que hubo alguna vez entre nosotros porque siempre discutíamos en línea como dos pirañas camaradas enfrentadas mostrándonos rabiosos, cara a cara, como granos de arroz, una hilera amenazante de infinitos zigzagueantes dientes blancos.


Jorge Ita Gómez




EN CADA ENCUENTRO NUESTRO TRAES AHORA LOS LABIOS SELLADOS PARA EL BESO



En cada encuentro casual o pactado nuestro traes ahora los labios sellados para el beso y en los ojos y tu bello rostro oval muy niña entronizados dos translúcidas guirnaldas de cristal que te enjoyan más el peinado corto al viento. Traes la mentalidad fresca y abierta de entonces, es cierto, pero el corazón de boxeador cerrado y duro como un golpe de puño definitivo y contundente también, ya sin el mismo fulgor de antes y distante de mí y de todas las cosas que más te gustaban probar(te) toda vez que íbamos de shopping a exclusivos centros comerciales.


Jorge Ita Gómez


jueves, 18 de marzo de 2010

A LA MUJER, NI TODO EL AMOR, NI TODO EL DINERO DEL MUNDO



A la mujer ni todo el amor, ni todo el dinero del mundo. Hay que creerles solo el 50% de lo todo lo que te dicen porque qué bien mienten o fingen mejor aún cuando seducen. Hecha de una de nuestras costillas, la mujer nació para amar y ser amada sin medida ni reserva alguna, pero por Dios hay que ver cómo les encanta el chisme e irse de compras todo el santo día con las amigas: pero como en santa misa dominical y fieles a nuestra recomendación, a la mujer ni todo el amor, ni todo el dinero del mundo.


Jorge Ita Gómez


miércoles, 17 de marzo de 2010

YA NO ERES LA MISMA DE ANTES Y CUÁNTO MÁS HAS CAMBIADO HASTA DE PIEL




Ya no eres la misma de antes, cómo y cuánto más has cambiado hasta de piel con el incontenible devenir de los años. Ya no te reconozco así, distante y distinta, ya no te alcanzo ni te veo, ya ni siquiera logro oír tu voz, tus respiros ni jadeos entrecortados como antes cerquita a mí, pero igual te siento hecha polvo en el viento y adivino tu piel desnuda a la distancia como un ciego que acaricia infatigable a tientas el vacío horas de horas inútilmente sentado en medio de todo y de nadie. Al final, también tú como los cuerpos celestes del firmamento en constantes movimientos de rotación y traslación te vas quedando, cabeza gacha, tristemente sola y distante sin mí Evaluna envuelta como aurora boreal en cinturones de fuego abrasador o tinieblas cósmicas.


Jorge Ita Gómez


PRONÓSTICO DEL TIEMPO: NUBLADO TOTAL EL CIELO DE MIS OJOS YA NADA VEO



Nublado total el cielo de mis ojos y a punto de precipitación pluvial y con este terrible dolor de cabeza que me parte hasta el alma en dos mitades comunes como duraznos remojados en almíbar y que no me deja hilvanar ideas bien, ya no podré mirarme al espejo, ni siquiera para peinarme con moderada intensidad. Espejito espejito, laberinto siempre en tinieblas en el que nunca se dan cita los ciegos por casualidad, diles por favor quién de todos, aun con la muñeca rota, escribe solaz más bonito y mejor solo para tus ojos desde el instante mismo en que te conocí.


Jorge Ita Gómez


LA GRAVE VOZ DEL GENIO QUE SALE DEL FONDO DEL TINTERO



Estas son las prosas que las olas de un naufragio arrastró hasta las orillas misericordiosas de la página en blanco. Ojalá que algún otro corazón generoso les devuelva la razón de ser de su existencia que ya no puedo darles desde el hundimiento del "Titanic", a causa del iceberg. Las reconozco hijas mías porque nacieron de ti y de mí. Estas prosas son las amadas hijas que te doy, el caro legado que dejo también a la posteridad, que sabrá celebrarlo mejor que nosotros dos, cuando seguramente tú sigas tu camino, mientras yo me apago feliz como un corazón apasionado que nunca dejó de latir o un noble cerebro que aun en la mesa de disección sigue dando ideas y luz, mientras se extingue de a pocos como una infatigable luciérnaga en la oscuridad.



Jorge Ita Gómez

SI YA NO PUEDO VERTE NI TENERTE MÁS CERCA DE MÍ, PARA ESO ESTÁN LOS CELULARES Y EL INTERNET, ¿NO?



Si no puedo verte más ni puedo ya tenerte más cerca a mí de lo que ya estás, en el otro lado de la línea, me conforta al menos la dicha incomparable de oír tu voz, bálsamo que restaña todas mis heridas, aunque a mil leguas submarinas distante me encuentre físicamente de ti. Justamente para eso es que se inventaron las maravillas del mundo moderno como los teléfonos móviles y el prodigioso Internet, al alcance de nuestras manos. Así que no hay más pre-textos para no vernos y oírnos aun a la distancia, ¿no?





Jorge Ita Gómez