lunes, 6 de septiembre de 2010

EDUARDO GONZÁLEZ VIAÑA VINO VOLANDO Y SE FUE...



No hace mucho, estuvo nuevamente entre nosotros Eduardo González Viaña (Trujillo, 1941) para realizar una presentación itinerante, que lo llevaría también a Trujillo y Cajamarca, de su más reciente novela Vallejo en los infiernos, que le valiera por su documentada investigación, el Premio Pastega de Excelencia en Investigación Académica. Sentido homenaje en desagravio al más universal de nuestros poetas: César Vallejo, historia novelada a partir de “el momento más grave de mi vida” o "hasta qué hora son cuatro estas paredes", hilvanando hábilmente con los versos del autor de Trilce sus sueños juveniles, sus amores y viajes a Trujillo y Santiago de Chuco, la violencia de esos años, su filiación socialista en ciernes y otros sucesos de infeliz recordación, que llevaron al poeta en un oscuro incidente injustamente a pagar una pena de carcelería que duró desde noviembre de 1920 hasta febrero de 1921.

Ya en Lima, encontré sumido al maestro en la soledad de su departamento de San Borja, donde realizamos el ceremonial intercambio de libros. Conversamos muy poco tiempo, estaba muy abstraído en finiquitar ciertos asuntos personales, que lo inquietaban sobremanera, para abordar horas más tarde el avión que lo llevaría a España y de allí haría lo propio rumbo a su destino final: Estados Unidos, país donde reside y dicta cátedra desde 1990, en Western Oregon University. Yo, como es habitual en mí, me quedé sin palabras, casi temblando, debido al esplendor del oro y la poesía bruñida de su más reciente novela Vallejo en los infiernos, editado por el Fondo Editorial del Congreso del Perú.





Jorge Ita Gómez

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