miércoles, 17 de marzo de 2010

YA NO ERES LA MISMA DE ANTES Y CUÁNTO MÁS HAS CAMBIADO HASTA DE PIEL




Ya no eres la misma de antes, cómo y cuánto más has cambiado hasta de piel con el incontenible devenir de los años. Ya no te reconozco así, distante y distinta, ya no te alcanzo ni te veo, ya ni siquiera logro oír tu voz, tus respiros ni jadeos entrecortados como antes cerquita a mí, pero igual te siento hecha polvo en el viento y adivino tu piel desnuda a la distancia como un ciego que acaricia infatigable a tientas el vacío horas de horas inútilmente sentado en medio de todo y de nadie. Al final, también tú como los cuerpos celestes del firmamento en constantes movimientos de rotación y traslación te vas quedando, cabeza gacha, tristemente sola y distante sin mí Evaluna envuelta como aurora boreal en cinturones de fuego abrasador o tinieblas cósmicas.


Jorge Ita Gómez


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