martes, 30 de marzo de 2010

LUEGO QUE ARRUGASTE CONMIGO TE ME CAÍSTE TODITA



Luego que arrugaste conmigo, chica perica, te me caíste todita, pétalo a pétalo como deshojada margarita. Mejor ya no cuentes ni digas nada a nadie, calladita es cuando mejor te defiendes. A rabiar flaquita y sin ceder ni un milímetro de piel ni parecer, llevándome siempre la contraria acabaste para siempre todo lo bonito inexistente que hubo alguna vez entre nosotros porque siempre discutíamos en línea como dos pirañas camaradas enfrentadas mostrándonos rabiosos, cara a cara, como granos de arroz, una hilera amenazante de infinitos zigzagueantes dientes blancos.


Jorge Ita Gómez




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