miércoles, 3 de febrero de 2010

HASTA TU CELULAR Y EL MÍO NACIERON EL UNO PARA EL OTRO




Dime quién te dice que todo esto que te juramento bajo poesía es mentira, puras babas mías. No les des crédito ni te fíes de lo que dicen por decir, la envidia les corroe el alma. Si hasta tu celular y el mío nacieron el uno para el otro. A ver, mirándolos frente a frente, quién se atreve descaradamente a desmentirlo en nuestra propia cara lavada. Sí, tu celular y el mío nacieron para estar siempre unidos en las buenas y en las malas, hasta que la muerte del chip o un fatal cortocircuito los separe para siempre.




Jorge Ita Gómez

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