miércoles, 3 de febrero de 2010

LOS ESPEJOS DE MIS OJOS NUNCA MIENTEN



Los espejos azabaches de mis ojos no mienten nunca, cuando te dicen lo que ven, aun sin verlo, como Tiresias, el viejo adivino, puedo percibir el haz de luz divina que tu cuerpo irradia celestial a los cuatro puntos cardinales de la Rosa Náutica, viejo espigón en La Costa Verde, respirándome sabores de helados con algo de refrescante menta. Hasta la vox horrísona del tiempo calla sus reproches, cuando estás aquí, conmigo, a mi lado, frente al mar increíblemente mimosa mordiéndome el alma y las orejas con tu voz. Los espejos no mienten. Mis ojos no mienten. Yo tampoco.


Jorge Ita Gómez

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