lunes, 8 de febrero de 2010

EN TANTO, CON QUÉ ANSIEDAD DE NOVATO ESPERO EL DORADO ADVENIMIENTO DEL OTOÑO



Ay, mi Dios, con qué ansiedad de piloto espero el mes de marzo, mes de grandes realizaciones y preludio para mayores celebraciones, hasta cuento con los dedos gordos de los pies los días que faltan para el dorado y mágico advenimiento del otoño, mi estación ideal. Me deleita, por ejemplo, oír cómo el viento susurra indiscreto mientras arrastra las hojas secas de los árboles sin rumbo cierto. Es toda una fiesta para mis alegres sentidos. Ya quiero escribir con el otoño puesto en los ojos y las manos, como un ciego. El otoño es a mi bruna piel como el despertar de una nueva sensibilidad para el artista que toda una vida de paciente entrega silente espera sentado la eternidad en la vieja banca de un parque de abril en pleno frío mes de agosto.


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