sábado, 30 de enero de 2010

SE ME ACABÓ EL JABÓN DE POCO USARLO



Como un círculo perfecto cercado por el fuego se cierra este capítulo sin siquiera haber comenzado a escribirse bien. Hoy se me acabó el jabón de tocador entre las manos, desmenuzado en la ducha de poco usarlo y con él se me fue media vida en cada pompa. Pero igual me lavo bien las manos y salgo a comprar para mañana más pastillas y analgésicos para las ampollas del alma en alguna droguería de la esquina que no esté cerrada en domingo feriado. Vacunado para siempre contra la mayor estupidez de creer por creer y fiarme de la gripe común y el mortal virus del olvido.



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