miércoles, 20 de enero de 2010

MUERE EL AMOR, LA PASIÓN PERVIVE




Muere el amor, la pasión pervive, como espumante champán o incesante vaivén de olas de mar soberano, ganando pardas orillas a las playas, que te arrojan como a un náufrago a mayores placeres insospechados: una voz amiga, por ejemplo, la mano franca que te tiende como puente florecido un amigo o la amistad al desnudo que incondicionalmente te brinda una buena amiga. Muere el amor, la pasión pervive.





Jorge Ita Gómez

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