sábado, 30 de enero de 2010

CADUCIDAD DE LO INCREADO



Nada ya hay más que decir cuando los hechos obran por sí solos. Todo es bello y placentero a nuestros atentos sentidos mientras dura en contraposición a nuestra condición humana efímera, precaria y deleznable. Todo sucumbe fatal como un rito de iniciación en gritos o silencios aterrados. Nada ya resta más por decir cuando la ausencia de uno obra a favor del olvido del otro. Tremenda cachetada sonora bofetada que lo devuelven a uno a la señera realidad de un solo sopapo son los hechos consumados. Entonces dura realidad resulta también la caducidad de lo increado en tiempo (batiendo) récord.



Jorge Ita Gómez

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