lunes, 3 de agosto de 2009

OPINIONES Y JUICIOS DIVERSOS SOBRE REINO DE ESTE MUNDO



TESTIMONIO DE PARTE

“Reino de este mundo”, es -además de ser un eterno homenaje a todas aquellas personas que dolor, amor y poesías entiendan- un hermoso canto de amor al distrito de El Agustino, en que se da (con una suerte de gracia o milagro) testimonio veraz y desgarrado de alguna de sus calles y sencillos moradores con quienes departí instantes de toda índole.

“Crónicas Agustinianas” -como lo llamo yo- recogidas en mis largas y continuas caminatas por sus principales arterias hasta llegar al corazón y otros órganos vitales de El Agustino, siendo estos los pasajes y jirones que más honda y dolorosamente me conmovieron, al extremo de perder en esta travesía tenaz muchos de mis pasos y un largo rosario de lágrimas que perdí y dejé regado para siempre en esta parte del camino, al ver que la pobreza humana llega a superar los límites señalados de lo exasperante; obligando, por tanto, a los seres, a vivir por necesidad, en las faldas y las cimas de los cerros, alcanzando condiciones o niveles de vida, en la mayoría de los casos, infrahumanos.

De ahí, que esto no sea un “cuento”, sino resulte siendo, por el contrario, una realidad contante y altisonante. Y esto es, lo que es el mundo, el reino de este mundo, un inmenso basural lleno de moscas y locos, en el que, de una manera o de otra, estamos involucrados muy a pesar nuestro; imperio en el que impera, reina y prolifera la promiscuidad, los siete pecados capitales, la fiebre por el poder y el dinero, el atropello a la Dignidad Humana y otras muchas porquerías juntas, como si de veras estuviéramos viviendo la señal de los “últimos días” de los inicios del fin del mundo, trayéndonos “como un plato roto en la memoria” el recuerdo de aquellas encíclicas cantadas por los Profetas del Antiguo y Nuevo Testamento.

Reino del vicio o paraíso de injusticias, mundo de sangre o valle de lágrimas a donde nosotros nunca le dijimos a las cigüeñas del cuento que nos trajeran o dejaran caer ni por encargo; pero en el que, sin embargo, permaneceremos querramos o no, hasta la consumación ferviente de toda nuestra torpe estirpe terrena establecida.


Jorge Ita Gómez


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POESÍA DE JORGE ITA GÓMEZ

Malvas es un pueblito de las alturas de Ancash, agricultor y ganadero. Su paisaje está perfilado por los cerros y los eucaliptos, las retamas que amarillan los caminos y las malvas que no cesan de prodigar su fragancia.

En este perdido y olvidado paraje han nacido sus ruiseñores: “La pastorita huaracina (María Alvarado Trujillo) y Jorge Ita Gómez. Dos rumorosas alas de vuelo semejante, dos espigados trinos de una misma canción.

Ahora, Jorge vive en Lima insertado en una geografía diferente: los terrales y la cuesta diaria de “El Agustino”, con su mercadillo, sus albañiles, sus vivanderas, sus carpinteros, toda esa gente provinciana que nutre de sencillez su poesía. Pues refrescan su palabra los aires del habla popular y los temas de la vida cotidiana de sus pobladores, mundo que ha encontrado su hogar en la poesía de Jorge Ita Gómez y que constituye naturalmente para él todo su reino.

Ingresemos, lector, al reino de este mundo.


Arturo Corcuera.


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ITA GÓMEZ: CORAZÓN DE POETA

Nos hallamos frente al segundo poemario de Ita Gómez (Malvas-Ancash, 1961) bajo el título de: “Reino de este mundo”, en el que nos pretende dar una aproximación a través de sus textos de un mundo que palpita entre muchas cosas como algo vivo. Si bien la intención es siempre buena, no siempre ésta logra completar satisfactoriamente lo que se desea expresar.

En este sentido, existen algunos textos que han dado paso a la simple mención descriptiva que linda en el ejercicio de la prosa: “Aquí, en El Agustino,/existen muchos cerros/y entre cerro y cerro”... (Pág. 18), hace que pierdan fuerza expresiva los poemas en su conjunto; de ahí, que muchos poemas no gocen de un mejor logro. Por ejemplo, veamos el poema signado con el título: “La Parada” (en memoria de Víctor Humareda), que pierde méritos por el exceso descriptivo. Pero la finalidad del autor posiblemente lo justifique por las razones que da en el “Testimonio de parte”, cuya pretensión es mostrar la “realidad” como un “testimonio veraz” y desgarrado de algunas de sus calles y sencillos moradores (...); de ahí que no sea un “cuento”, sino resulte siendo, por el contrario, una realidad contante y altisonante.

Si bien el libro se ha organizado por fragmentos veraces, a nivel del contenido, es importante resaltar que -“Reino de este mundo”- se da como un “registro” de voces de todo un mundo que precisamente no es un reino de felicidad sino como señala el poeta: “Un inmenso basural lleno de moscas y locos, en el que, de una manera o de otra, estamos involucrados muy a pesar nuestro”. Pero es importante también equilibrar fondo y forma. A pesar de todo lo señalado hasta aquí, “Reino...” se presenta como un poemario que nos lleva de la mano a esbozar la historia viva de un vasto sector de moradores de esa “Lima la horrible”, que a pesar de ser de por sí una monstruosa medusa de frustración, nos invita a comprenderla en su desborde popular de la que habla Matos Mar.

El poeta señala una sección de su libro como “Crónicas Agustinianas” en donde rastreamos esa intención de registro -como clave de esta intención se hallan las citas de Garcilaso de la Vega (el Inca) y la de Khalil Gibran. De esta parte llama la atención los poemas cortos, que hacen recordar el primer libro de Ita Gómez; poemas en donde la síntesis verbal le da mejores logros: “Más grande que las puertas/y ventanas/de una casa grande/es el cielo de este mundo” (Pág. 26); otro poema digno de ser mencionado es “Feria ambulante”, en donde se concentra la totalidad temática de esta parte del poemario.

Al final de este recorrido capital por los “mil y un parajes laberínticos” de la ciudad, el poeta ancashino a pesar de todo, logra una visión cotidiana de nuestra realidad. Tomamos el “Reino de este mundo” (como dijera el cubano Alejo Carpentier), como una sublevación de la palabra: “Palabra de honor/palabra de Poeta” (Pág. 16).

Existe además una segunda parte signada con el título de “Historias sagradas”, en donde hallamos poemas logrados como “Víctimas del gran desamor”, “Reino”, y “Cuerno de la abundancia”, con el mismo tono y parecidas gamas contextuales. Creemos que está en buen camino. Vale.


Raúl Jurado Párraga.

En: “Olandina” -Revista nacional e internacional de Literatura y Arte. Mayo-junio-julio – Año I, Nº 1, 1991.


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LA FELICIDAD SESGADA POR EL VIVIR DIARIO. LÁGRIMAS EN EL ROSTRO. LA PALABRA COMO SIGNO DE SEGUIR A PESAR DE TODO

“Verdaderamente,
ya nadie vive feliz
con este tiritar
de huesos encima”.

Jorge Ita.


1. Invadiendo otro reino. Jorge Ita y sus Crónicas Agustinianas...

Reino de este mundo es el título del libro de Jorge Ita Gómez, poeta joven. “Reino de este Mundo es un hermoso canto de amor al distrito de El Agustino, en que se da (con una suerte de gracia o milagro) testimonio veraz y desgarrado de alguna de sus calles y sencillos moradores con quienes departí instantes de toda índole”, nos comenta el poeta.

El mundo creador del autor está enmarcado en una envoltura celeste con matices rojos en el título. El dibujo principal nos sugiere ofrenda, dádiva, entrega; es una enorme mano con diversos elementos sobre ella simulando desgarramiento, angustia, destrucción conectados con significantes de esperanza: la clásica paloma, las líneas verticales, las flores.

En un mundo híbrido el que nos presenta, temas que evocan situaciones coyunturales o generales o inusitadas. Buscando en la miseria y el dolor los ecos del cambio.

“Porque a donde no había
faltaba el agua,
y cuando no era una
era otra cosa”.

(Del poema “Negocio líquido”).


2. Segmentando la realidad. 4 etapas de la historia...

La naturaleza provinciana de Jorge Ita convierte a sus palabras en mecanismos de adaptación al contexto de la urbe, nostalgia por la tierra natal y sus fiestas. Por ejemplo, en “La quema del castillo” y “Festividades”:

“Aquello era la fiesta
del colorido de las luces
en cada explosión
de cohetecillos,
dibujábanse en el cielo
los colores del arco iris
tigres de bengala
platillos voladores
dragones de fuego.
Una noche de alegorías”.


3. La poesía y el fin del enlace. Recuerdos que dibujan el texto...

“Mi reino no es el
de los espejos
porque la realidad
es otra,
y porque la realidad
es otra
las cosas
y los hombres cambian!

Escribe Jorge Ita ayudando a entender su reino y sus diagramas. Su lenguaje es sencillo, una suerte de reunión de palabras tratando de remontar un hecho. Existe bastante musicalidad en sus versos casi comparables a las canciones del extraditado voluntariamente del pueblo.

“Pues refrescan su palabra los aires del habla popular y los temas de la vida cotidiana de sus pobladores, mundo que ha encontrado su hogar en la poesía de Jorge Ita Gómez y que constituye naturalmente para él todo su reino”, escribe el poeta Arturo Corcuera, autor del prólogo del libro.


4. Epílogo: Siguiendo el camino...

Jorge Ita es una persona imbuida desde hace mucho en el mundo cultural, organizando recitales, dirigiendo una revista. Él también está interesado en recobrar el espacio de la poesía. Su libro es parte de este deseo y de esta línea de compartir lo escrito que muchos propugnan y hacen.


Sonaly Tuesta.




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