sábado, 1 de agosto de 2009

OPINIONES Y JUICIOS DIVERSOS SOBRE EL AMOR VISTO A TRAVÉS DEL VINO



PREMIAN A POETA JORGE ITA

El joven poeta ancashino Jorge Ita Gómez ha publicado las plaquetas “Deshojación sagrada”, “De puño y letra”, y “El amor visto a través del vino”.


Su poesía le valió quedar finalista en el concurso “Juan Bernier” de España, en donde el consagrado Eduardo Chirinos mereció un accésit y el poeta navarreño Ignacio Ochoa obtuvo el primer puesto con “Pájaro de ojos ciegos”.

No hace mucho Jorge Ita Gómez logró el segundo puesto en el Premio de Poesía “Abraham Valdelomar Pinto” que organizara la Municipalidad de Ica. En aquel concurso recayó el primer puesto sobre Carlos Zúñiga Segura.

El vate nos confía “La Costa Verde”, texto inédito, de cuyas líneas extraemos: “Los destartalados Volkswagen’s/parecen escarabajos/de metal,/bajo la luna,/frente al Mar Pacífico./Y todos los autos Toyota/estacionados/como violines destemplados/en yuxtaposición interminable,/haciendo están “chaca-chaca”/por toda la Costa Verde./Es la hora del amor carretero”.


Sandro Chiri Jaime.

En: Diario “Actualidad” – Página Cultural, Lima, martes 18 de octubre de 1988.



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EL AMOR VISTO A TRAVÉS DEL VINO

Jorge Ita Gómez ha publicado “El amor visto a través del vino” (Ed. Capulí, 1989) libro de poemas donde la esencia del regocijo de la palabra, es la huella adherida en los caminos de la vida, pues, el poeta extrae desde las recónditas raíces de su ser las imágenes inquietas y desgarradas en la eterna interrogante de la existencia.


En esas estancias Jorge Ita Gómez, ha encontrado el palpitante camino a su necesidad vital de trasmitir, convocar y compartir la dinámica de su escritura “Escrito con sangre como un reguero/de pólvora (encendido adrede por el viento)” o como “Flauta dulce que hace soñar en la infancia azul”.

Esta travesía inagotable, reconfortante y vivificadora que el poeta asume, auscultando hasta la mínima ondulación del tiempo, de la vida, el amor y la esperanza se revela por constituirse en el poemario primigenio que inicia la afirmación de una vocación que asume en la preocupación cardinal del hombre.


Lima, setiembre 1989.

Carlos Zúñiga Segura.


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Ita Gómez, Jorge. EL AMOR VISTO A TRAVÉS DEL VINO. Lima
Ediciones Capulí, 1989. 40 p.p.

La poesía de la llamada Generación “del 80” de por sí, pontificiado por los poetas “mayores” a favor de los “jóvenes poetas” representantes de la “última poesía peruana” (Sic) u otros agrupados bajo la sombra de la “élite literaria”, ¿la hay? O cualquier otra forma de engendrar “críos” no permite muchas veces apreciar el bosque por culpa de algunos árboles (W. Delgado) con imparcialidad y nitidez la poesía del “otro margen” o la “otra cena”, o la de “otros alfareros”.


Pero el fin o pretensión de estas líneas no es precisamente la de enfrentar posiciones que siempre han estado en conflicto y seguirán caminos que esperamos algún día se fusionen. Pero lo que sí debe quedar en claro es el cotejo de texto a texto para la apreciación de la nueva poesía peruana o en todo caso de la producción de los ochenta para adelante con sus logros y deudas a la vasta tradición poética de nuestra literatura peruana.


Precisamente al nuevo grupo de poetas del ’90 pertenece Ita Gómez (Malvas-Ancash, 1961), quien nos entrega su primer poemario bajo el título de: “El amor visto a través del vino”, libro primigenio premiado en un certamen organizado por la Municipalidad de Ica en 1988. Pero al margen de ese premio, esta nota apunta a analizar los méritos de este poemario y también los vacíos que pueda tener.

Lo que llama la atención es la concisión en los versos por la buena asimilación de la poesía del Siglo de Oro (Quevedo, Garcilaso, por mencionar a dos grandes poetas) posiblemente no en el manejo del soneto pero sí en la fina ironía, en la síntesis de conceptos en donde cada verso universaliza varias situaciones: “En mis labios rojos/la uva negra/se hace vino tinto/lugar en el cual/depositados van/tus besos/dulces como la miel/las abejas/del silencio/edifican su panal/” (Pág. 11).

Los poemas se desarrollan en constantes -antítesis-, por ejemplo, a nivel temporal: “quiero un tiempo/sin tiempo” (Pág. 9). “A veces todo/a veces nada” (Pág. 28). El poeta es consciente de la vida; de ahí, que muchos poemas tengan una carga autobiográfica (léase poemas como: “14 de febrero”, “Corazón ardiendo”, “Continuidad”, “Yo, creador”, “Por amor al arte”, etc.).

Si bien la brevedad y la concisión es un mérito aparte, la meditación del “amor”, “el vino” es una referencia al mismo arte. Es decir, se toma el tema del amor como pretexto para hablar de la poesía: “Mañana más tarde cuando me muera/moriré/muriendo de amor a la poesía” (Pág. 38).
El poemario se mueve entre la nostalgia de los amores idos y vinos bebibles, la embriaguez del tiempo, la estampa o el cuadro instantáneo para escribir la propia vida, ese diario vivir con la libertad y por amor al arte, diremos parafraseando al poeta.

Otro aspecto que merece debida atención es el vago eco de la poesía Goliarda de amores entre vinos, que gana originalidad en la aplicación del giro o de dichos populares: “Eres una loba”, “Estás llena de nuevo”, “Mechitas peligrosas”, “Hasta que mete la pata”, etc., que le dan a los poemas la ironía que resalta como una espada o un camino abierto en la poesía de los noventa.


Raúl Jurado Párraga.


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AMOR Y VINO

Un joven poeta que empieza a hacerse sentir, que revela una permanente búsqueda de una voz propia y diferente a todas las de sus compañeros de generación es la de Jorge Ita Gómez. Acaba de sacar “El amor visto a través del vino” (Ediciones Capulí).


Poesía de tono epigramático llena de hallazgos. El poeta le habla de amor a la amada, pero con cierta punta de ironía.

Ita Gómez ha ganado premios, ha publicado con frecuencia en revistas que él mismo anima y difunde como “Estruendomudo”, páginas que congregan a jóvenes escritores de la Universidad “Inca Garcilaso de la Vega”.

Lea, entusiasta lector, esta poesía de amor mientras bebe un vaso de vino.


MUJER DE MUNDO

Te estoy hablando en español,
y no te me hagas
la sueca, Graciela,
que las nacidas
en el Perú, son peruanas
de la cabeza a los pies.
Peruano tus ojos,
tus acentos marcados,
las inflexiones de tu voz:
Peruana toda tú
-República mía.
Me lo dicen las formas
del mapa de tu cuerpo
-geografía implacable-
cuando te miro Graciela
Elena Victoria Rocca Aguirre.


Arturo Corcuera.

En: Diario “Hoy” – Página Cultural, Lima, martes 26 de setiembre de 1989.



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CONTIGO, PAN Y VINO

Me gusta el pan,
me gusta el vino;
pero más me gustas
tú en el amor...

Y en el amor
como en la vida,
cuando me faltas tú
me falta el pan,
me sobra el vino.


EL AMOR VISTO A TRAVÉS DEL VINO

Así se denomina el primer libro de Jorge Ita Gómez y al cual pertenecen los versos que anteceden.


Poemas breves pero de fresco y cristalino contenido en el que el amor es exaltado a través de diferentes ángulos en una suerte de poliedro. Baco y Venus van de la mano -haciéndonos evocar un tanto al persa Omar Khayyam- en este joven bardo.

Jorge Ita Gómez es natural de Malvas, Ancash (tierra de “Pastorita Huaracina” en el folclore para los que no lo saben).

Estudia Educación en la Universidad “Inca Garcilaso de la Vega” y es miembro fundador del Núcleo de Expresión Artística (NEA).

En 1985 obtiene mención honrosa en los primeros Juegos Florales Agustinianos, en 1986 es finalista en el premio de poesía “Juan Bernier” celebrado en Córdoba (España).


Benjamín Torres Salcedo.

En: Diario “Ojo” – Entre huaynos y mulizas, Lima, sábado 30 de setiembre de 1989.






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