jueves, 13 de diciembre de 2007

EL CALLAO EN LA LITERATURA PERUANA POR JORGE ITA GÓMEZ




DEDICATORIA


En memoria de:

Sarita Colonia Zambrano

(Huaraz, 1/3/1914-Callao, 20/12/1940),

santa paisana mía y compatriota nuestra




EPÍGRAFES


“Las calles del Callao, pequeñas, torcidas, llenas de misterio, que tanto pánico infunden a los que son de afuera, están huérfanas de serenata y recitaciones. No vibran ya al viento las notas fuertes y armoniosas que brotan del pecho de los cantores. Hay que caminarlas a altas horas de la noche, sin miedo, sin pensar en ladrones, ni en fantasmas; hay que vivirlas de madrugada, recorriéndolas como antaño…”.
Néstor Gambetta



“Con piedra y cielo, con marea
y sangre vivaz, El Callao
es el puerto de América
que ha colonizado el mar”.
Antonio Sarmiento



“¡Oh Callao! yo canto viajando en tu alma:”
Juan Gómez Rojas





PRÓLOGO


Los relatos que integran EL CALLAO EN LA LITERATURA PERUANA tienen como escenario principal al Callao, los hechos de su historia y principales calles y distritos, los personajes variopintos que lo pueblan. Ello nos permite adentrarnos a cabalidad para comprender mejor su legado: el crisol de razas y etnias, que cimentan la tradición e idiosincrasia, la enjundia y el harto conocido espíritu festivo del pueblo chalaco a través de las “Bellas Letras”, tocados magistralmente por la pluma de escritores de fuste como Manuel Ascencio Segura, Felipe Pardo y Aliaga, Ricardo Palma, José Carlos Mariátegui, José Diez Canseco, Guillermo Thorndike y Eduardo González Viaña.
Por otra parte, es necesario precisar que en el Callao la poesía ha calado hondo y ganado tierra firme a la prosa en el terreno de lo literario con la aparición fundacional de sus predecesoras “Generaciones Heroicas”, que fueron abriendo brechas para su consolidación hasta el surgimiento del Grupo Literario Línea Éter a inicios de los años sesenta hasta la actualidad. Destacan en este punto los poetas Juan Aguilar Derpich, Carlos Concha Boy, Carlos Contreras Espichán, Carlos Emilio Siles; Juan Gómez Rojas, César Gallardo Guido, Carlos Alegre Ramos, Fernando Sánchez Olivencia; Ricardo Pérez Torres Llosa, Francisco Ponce Sánchez, Roberto Rosario Vidal, Carlos Orellana, Sandro Chiri, Eduardo Arroyo, Aída Tam Fox, Máximo Torres Moreno; José Gabriel Valdivia, Gerardo Fernández Valdivieso, Víctor Tataje, Mario Aragón, entre otros; así como los novelistas José Ferrando Carniglie, hijo de inmigrantes italianos, con Panorama hacia el alba y Frontera norte; y Katia Consuelo Saks Yépez, residente en Estados Unidos, con Su majestad el destino, La leyenda de todos y de nadie, La mojigata y Los títeres. Ello explicaría, de manera alguna y tácita, su no por carencia de rigor inclusión aquí, ora su ausencia y no su silenciamiento gratuito o la permanencia de su palabra en los cuadernos del tiempo de modo contundente y definitivo. Máxime por cuanto de lo que aquí se trata es no de la literatura del Callao sino de El Callao en la literatura peruana.
Añádase a ello también en el reino de sus lindes en otros diversos menesteres del quehacer cultural, los nombres egregios del poeta y músico Alfonso de Silva, entrañable amigo y compañero de bohemia de César Vallejo en el amado París de Hemingway y tantos más; del militar y escritor Néstor Gambetta Bonatti; de Pedro Ugarteche Tizón, profundo conocedor de la literatura diplomática y de Enrique Tovar R., autor de importantes estudios sobre sociolingüística y literatura peruana, española y americana; de la luchadora social Ángela Ramos; de los eminentes historiadores Alberto Tauro del Pino y Nello Marco-Sánchez Dextre; del destacado crítico literario Abelardo Oquendo, fundador de la Revista Hueso Húmero; de la artista plástico Dhyana Shor Acevedo; el de don Antonio Miró Quesada de la Guerra, periodista y político; del poeta y periodista Alan Morales López, director a la sazón del diario El Popular del Grupo La República: todos ellos nacidos en el Callao.
Terreno fecundo resulta también en este ámbito el periodismo, dignamente representado por el diario El Callao, fundado en 1883 por Darío Arrús y que goza hoy por hoy del prestigio de ser el subdecano de la prensa nacional y faro de irradiación cultural de su patrimonio. Figura como el décimo séptimo matutino más antiguo de América Latina y colaboraron en él, entre otros, nada menos que el autor de las Tradiciones peruanas Ricardo Palma. Sea resaltado en justicia también lejos de toda mezquindad la tesonera labor de difusión y promoción cultural de la Casa del Poeta Peruano, presidida por José Guillermo Vargas Rodríguez, sumada a ella la Dirección Regional de Educación del Callao (DREC). Y ni qué decir de sus instituciones más prestigiosas como el legendario Club Sport Boys (1927), cuyo plantel –de buena actuación– representó al Perú en las Olimpiadas de Berlín de 1936 y el Instituto Nacional de Cultura (INC) creado en 1987, antes Casa de la Cultura del Callao (1966), siendo su primer director el destacado escritor e historiador de primera línea Nello Marco-Sánchez.
Imbuido de ese espíritu que representa ser un chalaco por adopción y en representación de la colonia ancashina afincada en este buen puerto, iniciemos esta travesía por el proceloso mar de su literatura, como “una expansión de la memoria” con Manuel Ascencio Segura, en sendos artículos de costumbres, tal como en Me voy al Callao. Continuada o seguida por su par literario Felipe Pardo y Aliaga, con el clásico relato Un viaje.
Nuestro célebre tradicionista Ricardo Palma con ese espíritu criollo y zumbón, como que de quien no tiene de inga tiene de mandinga, se regodea también con cierto humor patibulario en La proeza de Benites (1835) al desacralizar historias de viejas y consejas de la milicia.
El alma matinal y la mente siempre lúcida de nuestro Amauta José Carlos Mariátegui tampoco podían estar ajenos a este sentimiento y se muestra muy atento a los aconteceres de la realidad chalaca en La ruta de Ícaro: asomándose al infinito.
José Diez Canseco
, renovador del relato en el Perú, incorpora en sus obras la temática urbana y grandes dosis de realismo que le confieren alta gracia a sus estampas, sobre todo en su novela corta El Gaviota (1930).
Escritor y periodista de polendas, Guillermo Thorndike, a través de sus crónicas noveladas con “sencillez y maestría”, nos pinta las hazañas de las viejas glorias del balompié nacional (Sport Boys del Callao, la “U” y Alianza), en “Manguera” una historia del fútbol peruano (1975).
Llegando al punto culminante de este periplo con la novela-maravilla del escritor Eduardo González Viaña Sarita Colonia viene volando (1990), brillando con luz propia aquí el capítulo seleccionado En el Callao, los gallinazos aparecen por generación espontánea.
En fin, escritos con sobria elegancia e impecable destreza poética, en consonancia con el elevado espíritu vigoroso de sus creadores, para deleite nuestro y al alcance de todos gracias a la feliz iniciativa de la Dirección Regional de Educación del Callao (DREC), Ediciones Altazor y al impulso siempre oportuno y vital del poeta Antonio Sarmiento.


Jorge Ita Gómez


San José, octubre del 2007




EPÍLOGO



ELOGIO DEL LIBRO
(Fragmento)

“El amor por el libro exige aproximarse con fervor a su señera realidad, escrutar con unción en sus secretos, y frecuentar su trato con sincera humildad. Pues no hay libro del cual pueda afirmarse que se halla exento de sugestiones, o privado de proyección fecunda. En cada uno alienta un mensaje: y podemos considerarlo justo o erróneo, serio o frívolo, original o simplemente ecoico, pero no podemos negar que ha sido formulado para revelar una actitud sentimental, una experiencia o una perspectiva, y en cualquier caso reclama nuestra atención”.


Alberto Tauro del Pino




COLECCIÓN BIBLIOTECA CHALACA 2007


EDICIONES ALTAZOR dirigida por el poeta WILLY DEL POZO

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