jueves, 18 de octubre de 2007

LIBROS PUBLICADOS



POEMAS CIFRADOS EN ALGODÓN CON SANGRE DE JORGE ITA GÓMEZ

Por: Miguel Rodríguez Liñán (*)




Espectros de manes, de súcubos y duendes traviesos, duendes familiares, esos que utilizaban nuestras abuelas para darnos miedo, pululan, serpentean, se yerguen brusca y escamosamente como cobras azuzadas por la punta de un palo muy largo… Aparte del amor a la tribu, al clan, al ácido genético –o tal vez con ellos – otros reptiles se inmiscuyen y contribuyen al veneno de las familias; en cuanto a las cobras, que son ciegas, que no saben la distancia que les separa del tierno agresor, que bailan al son de la flauta del poeta-fakir, dudan, no pasan al ataque, miran la punta del palo o fierro que las mantiene a distancia… El poeta celebra con sus propios hierros, que son las palabras, la salud del hermano que ha escapado de la muerte, dice que la sangre es tinta roja, pero dicha sangre será expuesta al viento, a la nada, sólo abocada al recuerdo y galvanizada con palabras. Geográficamente, el espacio del verso evoluciona en un espacio poético-referencial turbio y claro a la vez, en una atmósfera de hospital cargada de viento y de aire. Al enunciarlo de esta manera, el poeta, celebrando la salud recobrada del hermano, se festeja a sí mismo; se adhiere como una hormona terca a la noción de familia, siente los sufrimientos del hermano como suyos, tartamudea con asonancias, latinismos y anglicismos, vuelve con brío al monólogo interior. El lenguaje utilizado farfulla y se deconstruye. Ita Gómez hace arrodillarse las pérfidas palabras a la mala, con fuete, con espuelas y escupitajos. Y de pronto surge el santo que le pide cuentas a la eternidad, es decir al reloj, encarnación mecánica de ésta. Se fija en la belleza de las cosas, en las siluetas, en lo que sea, pero sabemos que las desdeña de manera ambigua. Ramalazos de luz solar: el poeta recuerda las noches oscuras del alma, transita incansable por los pasillos del hospital, escruta las batas blancas de doctores y enfermeros, y vallejianamente se dirige al hermano deseándole salud, lo único que vale en esta vida precaria… Estamos en Chimbote donde el hermano acostado combate con el dragón de la muerte… Se alude a la pestilencia (¿relente de cadáveres, de basurales, de barrios marginales?) mezclada al agua oceánica que redime de la pestilencia, y dice: “A muchas leguas de aquí / Apesta a pescado podrido” Luego, habla de otras cosas, pero todas sucumben ante el poder primordial del sexo. Delirios místicos, distorsiones verbales y sueños se intercalan con balbuceos líricos y telón de fondo de canciones. Hay muchos registros que se superponen en la poesía de Jorge Ita Gómez, referencias geográficas y poéticas, Fray Luis de León se codea con un vals criollo, computadoras y cigarrillos. Luego, agradablemente, desconcierta al lector con caligramas y puestas en escenas tipográficas respirando bien, con poesía. Corresponde al lector sentir la carga lírica.




(*) Marsella, 26 de mayo del 2002


**********************************************************************

I

Laderas del Norte s/n
Yo no le puse el nombre
A esa bendita calle
Sobreponiéndome al vértigo
De la abrumadora distancia
Y a los “dolores del parto”
Desfalleciente máquina
El poeta, humanito de Dios,
Apenas concibió el poema
En la Sala de Emergencias
De un Hospital del Norte


II

Y verte de pronto tirado en la dura cama
De un hospital en Chimbote City
Me produjo -oh error de errores- horrores!
Desasosiego tremendo de penar profundis
Al verte todo magullado, luciendo
(Cabeza rapada) un nuevo look
¡Qué injusta la vida en este punto!
Para con quien no merece ni mucho menos
Ser tocado con la pluma de un ángel
O la delicada pelusa agamuzada del santo

III

No sé qué es más patético
Monótono o tedioso
En esta sala de ambiente hospitalario
Si el ruido que no causa Dios
El obcecado zumbido enloquecedor
De zancudos, relojes y moscas
En vuelo rasante por mi oreja, frente y nariz
O la cara de enfermera silenciosa
Que por donde va lleva y trae
A/b/s/t/r/a/í/d/a mi tía
Como beata en mes morado

IV

Jeringas hipodérmicas/Estetoscopio
Tijeras... Pinzas... Algodón...
Suero, sueño, y más suero
Antes de caer totalmente rendido
Y ser pasado a la Sala de Cirugía
Como un sombi en trance
Pura Química he mirado
De la cabeza a los pies
Todo mi organismo en partes
Mi humanidad más impía o devota
La vida y la muerte juntas
Tic-tac Tica-tac Tic-tac
Pendiendo de un delicado hilo
O tela de araña el milagro de Dios

V

La forma de un cierre pequeño
Le ha dejado de saldo
La intervención quirúrgica
Practicado en su frente
Horrorizado el paciente
Ha roto todos los espejos de la sala
Y toda relación sentimental
-Hasta nuevo aviso-
Con eticosas jovencitas ligth
De bien delineadas siluetas
Tampoco tampoco esto último
Es para menos o tanto
Cuando la belleza está o va
Inmarcesible muy dentro de uno

VI

El haz de luz que filtra la ventana
Empaña la retina de mis ojos
E ilumina hasta el más apartado
Rincón a oscuras de mi alma trémula
Al punto que me parece haber visto
Por los pasillos de la Sala de Cirugía
O los frescos corredores del jardín
Como un buen enferm(er)o
Vestido todo de blanco a Dios
Sufrir atribulado lo de su creación


VII

Bueno con “B” de BASA
El doctor y su aséptico
Juramento hipocrático:
Devolvernos la salud
Salvándonos la vida
A cómo dé lugar
En este mar que es el morir
Bisturí en mano
Mandil blanco
Ojo clínico zahorí
Pasa por ángel bueno
Con aires de Richard Kimble
El Fugitivo doctor(cito)

VIII

Te hablo ahora
Como se habla a un amigo
O a un hermano menor
Y no a un paciente
Sin trampa ni trucos
Eso que otros Mentiras
piadosas llaman...
Con el corazón en la mano
O las manos en el corazón
En este mes jubilar
De la rojiblanca patria
¡Sí, juro! Por la salud
De los enfermos o la libertad
De los que injustamente
La perdieron, recobrarás
La salud, hermano!

IX

Toda la norteña ciudad de Chimbote
Sufre sempiternamente de un mal
Olor Rara enfermedad Sin cura
Capital del acero y de la pesca
Hasta la nocturna brisa del mar
Por obra y gracia del viento
A muchas leguas de aquí
Apesta a pescado podrido
Ya no sé si a clorofila, alga marina
O parte íntima de mujer
Y es el tiempo en que más dinero hay
Y esto por las noches es más grave
Todavía Oiga-huela-vea-bien-usted

X


Y los mal más acompasados
Desesperados besos, rezos
Y versos del acompañante fiel
Conjurado tan grave peligro
En hartísimas noches en vela
-Gracias Señor de los Milagros-
A modo de Historias Clínicas
(“Pancho”-Francisco Enrique,
Ingeniero Mecánico de la UNI
Y etcétera etcétera etcétera”...)
Fueron a buen recaudo escritos
Minuciosa-mente en el Cafetín

XI

He soñado unos ojos mirándome.
Son los ojos de tu ausencia,
Enfermera del alma,
Mirándome a la distancia
Ligeramente rasgados
Por los buenos vientos del amor
Como los de Yoko Ono
O la cantante mexicana Ana Gabriel
En el video clip: Amigos
Simplemente amigos
Y nada más...

X
II

Mi corazón: cántaro o pájaro salvaje
En la bendita arcilla de tus manos
Se cuece y contenta ennoblecido
Por el duro golpe de los años
Que a la muerte me acerca
Y de ella por ti me aleja:
Linda Bella Linda / Querubín
Alma de Dios o inquietante Musa;
Osito de felpa / Luna de otoño
Manzanita del amor / Polvo de estrellas
Media naranja o Alma gemela: Aymé

XIII

Las cuitas de amor también
Me las pasé matalascallando
En el interín de la Cafetería del IPSS...
Nunca sabré cuál era su nombre
Ni dónde vive, mas moriré llamándola
Como en el poema del poeta Parra
Con el celeste nombre de María
Que es también el de mi madre
Y el de una de mis hermanas
Por esos azares que tiene el destino
Y no por simple capricho de poeta

XIV

Lima está sola sin mí me miento.
Por carreteras mojadas del norte
A los acordes del sonero Willie Colón:
“No tiene talento pero es muy buenamoza”...
“Tiene un trasero que causa sensación”...
De esa famosa joven melancólica
No recuerdo ni el nombre que tenía
Es la distancia obrando a favor del olvido
Vida para morirla/Muerte para vivirla
Estoy ansiando... Ah, felicidad,
Ya nunca más serás conmigo...

XV

O sea flaca --patita-- qué te digo
De lo que va a la f(l)echa
He vivido al modo de un turista
Sintiéndome extranjero caracol
Camarón con cola en mi propio país
Contemplando imperturbable
Como detenido un momento en el tiempo
El polen de los helicópteros
El mar abierto en calma
La flota de barcos procurándose
El regalo de plata del mar
Desde el malecón -vista al mar-
Recogiendo para mí tus pasos
Estrellas de mar difuminados
Todo Pardo/Meiggs/Alfonso Ugarte
Signado con un numerito cualquiera
En tu más reciente libro de poemas

XVI

Por carreteras mojadas del norte a Lima
A los acordes de Willie Colón:
No tiene talento pero es muy buenamoza...
Tiene un trasero que causa sensación...
Rápido corre el autobús
Como una flecha disparada
Al obscuro azul infinito
Dejando de lado bellos (sin duda)
Encontrados desoladores paisajes
Atrás: dunas, lagartijas, espinas clavadas
Y un gran amor en su paradero final...
Rápido corre el bus Lima-Chimbote-Lima

XVII

“Dos autos que venían a excesiva velocidad
En sentido contrario uno del otro
Se estrellaron aparatosamente
A la altura del Serpentín de Pasamayo...”
-Da cuenta un avance informativo.
Hechos lamentables como estos
Me traen consigo a la mente
Todo lo ocurrido a mi hermano
Por eso a mí también como a César
En vida los famosos cóndores
Y a ti la fe de (er)ratas en tus libros
Me friegan los malos recuerdos de Coishco

XVIII

Decir Todos los caminos conducen a Roma
Es un lugar común. Ahora bien,
Entre tanto caos vehicular
Por la avenida La Marina
Y el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez
6:00 p.m. --38ºC-- Hora Punta
Novia radiante Anillo
Taxi amarillo/Vía dolorosa
O rosa de los vientos
Por mejor decir
Dime pero
Para no perderme
En y esta (im)puntual cita a ciegas
Cómo hago a tiempo para llegar a tu casa?

XIX

Es una verdadera lástima
No poder como el caracol más tierno
Llevar a cuestas nuestro lar
A toda hora por doquier:
Encender la computadora
O un cigarrillo crepuscular
A la luz de la imaginación
Oir radio Ver televisión
Poder descorchar derrepente
Una rabilarga botella de buen vino
Calzarme los nobles anteojos
Y sentarme a brindar y a escribir
Como todo ermitaño o buen sabio
Tiempos de vals y versos mejores

XX

Agradecido el milagro al santo
Por la no derr-amada sangre
Y vuelto todo a la normalidad
Decirte con palabras solemnes
Por teléfono, en poemas o cartas:
“Esto es lo más alto que he llegado”,
Como tú a mí de noche un día
El sicodélico Parque del Amor
Frente al vasto mar de Mira-flores
Tras tu anunciado y no deseado
Viaje de retorno a Hamburgo
Con el corazón contento

Te llevé a contemplar en pago:

El mirador del Cerro San Cristóbal.



No hay comentarios: